MI EXPERIENCIA ERASMUS +

14 de Julio de 2017 | Por | Categoría: Aprender idiomas

Ana Enríquez

Durante el curso 2016-2017 la EOI El Fuero de Logroño ha realizado un proyecto Erasmus + con fondos europeos cuyo título ha sido: HACIA EL C2. FOMENTANDO LA EMPLEABILIDAD. El objetivo del proyecto ha sido adquirir herramientas nuevas y necesarias para la impartición de los nuevos niveles C, así como actualizar conocimientos y estrategias didácticas.

Parte del proyecto ha sido una movilidad al extranjero, en este caso al Reino Unido, donde recibí un curso muy interesante de mano de una de las figuras con más renombre en el campo de la Lingüística Aplicada: Jeremy Harmer. El curso con el título: De vuelta al futuro: reimaginando la enseñanza de lenguas, cumplió con mis expectativas y me proporcionó la oportunidad de reflexionar sobre distintas metodologías así como de analizar mi propia forma de enseñar, algo que los profesores no solemos hacer por falta de tiempo o posibilidades. La experiencia no iba dirigida tanto a aprender sobre nuevos métodos, enfoques, recursos o tendencias, sino a pararnos a pensar sobre cuestiones más relevantes y profundas, como por ejemplo: ¿Qué hace que un profesor sea un buen profesor? ¿Cómo aprenden mejor los alumnos? etc.

Después de la teoría y la reflexión, llegó el momento de aplicar todo lo aprendido en el aula. El nivel ha sido C2, un curso piloto y experimental con dos grupos de 25 alumnos y en el que hemos querido llevar a cabo un cambio de metodología con el propósito de mejorar el aprendizaje de los alumnos así como fomentar unas habilidades que les permitieran alcanzar un nivel de maestría en inglés. Para ello, diseñé un curso con un enfoque colaborativo, donde los alumnos tuvieran un papel activo tanto en el aula como en su proceso de aprendizaje, con cabida para proyectos y trabajo realizado en casa. Se ha intentado que la dinámica de las clases fuera entretenida, variada y de interés a la vez que ha fomentado el espíritu crítico y la función del alumno como motor de su propio aprendizaje. Diversas encuestas han demostrado que los alumnos han disfrutado en el aula y han progresado, siendo estas las dos metas principales del curso.

No obstante, mi sensación es agridulce. Por un lado, compruebo que los objetivos se han cumplido, que los alumnos han aprendido, pero a la vez me queda un sentimiento de insatisfacción, de que las cosas siempre se podrían hacer mejor, de no haber hecho lo suficiente, de la necesidad de seguir analizando y mejorando mis actuaciones, clases y métodos. Este afán de mejorar es lo que me permite seguir trabajando día a día con la esperanza de poder alcanzar ese ideal: la mejor forma de enseñar un idioma y de trasmitir a mis alumnos la ilusión por aprender.

 

 

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