Nati

28 de Mayo de 2012 | Por | Categoría: Vida de la EOI

Por Jesús Cornago.
Ayer recibí la luctuosa noticia del fallecimiento de Nati y, tras un momento para superar el mazazo impactante por lo inesperado (la últimas noticias que tenía, de la semana pasada, decían que estaba mejorando) mi mente se inundó de recuerdo pasados junto a ella.
Mi primer año de italiano en la Escuela, su ayuda a los nuevos haciéndonos fácil el comienzo de una experiencia en un mundo desconocido.
La primero fiesta de Navidad, en la que nos animaba a participar en las actividades y nos hacía quitar la vergüenza inicial de nuestra integración en los actos programados.
El viaje de estudios a Napoli, cargado de anécdotas como aquella que compartimos cuando, al pedir, en italiano, un bocadillo en un puesto callejero, la dependienta no me entendía, y al reclamar la atención de Nati para saber que es lo que había hecho, o dicho mal, resultó que la empleada era rumana y no hablaba italiano.
La paella, en la Grajera, para todo el que quiso del departamento, las miles de anécdotas y chascarrillos en las clases y su fuerza, encontrándose ya muy enferma, el año pasado, al participar en una comida con compañeros de italiano con los padres y el hermano de Adriano en Cuzcurrita, en la que se lo pasó muy bien y disfrutó muchísimo, y tantas otras…
Pero todo tiene su fin, y como decía el poeta: nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar… y, efectivamente, aunque duela, así es y así ha sido con Nati y así será con todos, bueno que me doy cuenta que estoy cayendo en la tristeza y eso a Nati no le hubiera gustado, porque ella era muy alegre y así quiero recordarla.
Nati, donde quiera que estés, te mando un beso muy fuerte salido del corazón y creo hablar en nombre de todos los compañeros de italiano.
Mi recuerdo a todas las personas que la querían, especialmente a sus hijos



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